Treinta años de promesas incumplidas: el Casino de Necochea sigue sin una solución definitiva
Se cumplen 30 años desde que el Casino de Necochea ingresó en un proceso de deterioro institucional y político que lo llevó a la situación crítica en la que se encuentra actualmente. Durante estas tres décadas, distintos gobiernos locales y fuerzas políticas anunciaron planes, proyectos y propuestas para resolver el futuro del complejo, sin que hasta ahora se haya concretado una solución definitiva.
En ese período se sucedieron administraciones municipales de distintos signos políticos: el peronismo de Julio Municoy, el radicalismo de Daniel Molina, la gestión kirchnerista de Horacio Tellechea, el gobierno alineado al massismo de Facundo López y el actual vecinalismo encabezado por Arturo Rojas. En paralelo, también tuvo presencia constante en el Concejo Deliberante la Agrupación Comunal Transformadora (ACT).
A lo largo de estos años se presentaron diversas iniciativas vinculadas al destino del edificio, su posible concesión, remodelación o reconversión urbana. Sin embargo, los proyectos nunca lograron avanzar de manera definitiva y el complejo quedó atrapado entre disputas políticas, obstáculos administrativos y resoluciones judiciales que fueron demorando cualquier definición estructural.
Hoy todo sigue igual o peor. Las decisiones paralizadas por la justicia, bloques de concejales que borran con el codo lo que firman con la mano y una fuerte impericia de todo el arco políttico para encontrar una solución realizable.
El resultado es un escenario que, tres décadas después, mantiene el problema prácticamente en el mismo punto, con decisiones postergadas y un debate que sigue abierto sobre el futuro de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.







