Vecinos y empresarios advierten un deterioro sostenido de las playas en los últimos cinco años y señalan al puerto como principal responsable. No descartan acudir a la Justicia ante la falta de obras de remediación.
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Referentes de la comunidad de Quequén, junto a empresarios ligados al turismo y actividades afines, vienen manteniendo reuniones para analizar el agravamiento de la erosión costera que afecta a las playas y a los acantilados de la localidad. El diagnóstico compartido es que el retroceso de la línea costera se aceleró de manera notoria en el último lustro y ya genera impactos ambientales, económicos y urbanos visibles.
En ese marco, además de insistir con pedidos formales ante los organismos competentes para que se ejecuten tareas de protección y recuperación del frente marítimo, los participantes de estos encuentros no descartan impulsar acciones judiciales contra el Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén. Consideran que el ente portuario tiene una responsabilidad central en el fenómeno, tanto por obras históricas como por decisiones más recientes.
Según sostienen, distintos estudios técnicos coinciden en que la extensión de la escollera del lado de Necochea alteró de manera estructural la dinámica natural de las corrientes y del transporte de arena, afectando directamente a las playas de Quequén. A ese factor se habría sumado, en los últimos años, la profundización del puerto, que habría intensificado el proceso erosivo.
Los vecinos recuerdan que la ampliación de la escollera incluía, dentro de su estudio de impacto ambiental, la obligación de llevar adelante obras de mitigación y remediación. Entre ellas, el denominado by-pass de arena hacia el sector de Quequén, una intervención clave para compensar el déficit sedimentario generado por la infraestructura portuaria. Sin embargo, aseguran que esas tareas nunca se concretaron.
Mientras la pérdida de arena avanza y el mar gana terreno sobre los acantilados, el conflicto suma tensión y podría escalar a los tribunales, en un intento por exigir responsabilidades y forzar soluciones de fondo a un problema que, advierten, ya no admite más postergaciones






