La Unión Cívica Radical volvió a quedar expuesta por una fuerte disputa interna en la Cámara de Diputados. Un grupo de legisladores reclamó formalmente al Comité Nacional que el bloque mayoritario pierda la denominación UCR, al considerar que su accionar parlamentario se apartó de las decisiones orgánicas y de los principios históricos del partido.
El pedido fue impulsado por los diputados que integran el interbloque Provincias Unidas, quienes enviaron una nota al flamante presidente del Comité Nacional, Leonel Chiarella, intendente de Venado Tuerto. En el texto sostienen que no corresponde que un bloque continúe utilizando el nombre de la Unión Cívica Radical si sus votaciones contradicen lineamientos expresos definidos por la conducción partidaria.
La controversia se inscribe en un escenario de fragmentación que el radicalismo arrastra desde las últimas elecciones, con alianzas dispares según cada distrito y posicionamientos divergentes frente al gobierno de Javier Milei. Mientras algunos gobernadores radicales, como Leandro Zdero y Alfredo Cornejo, sellaron acuerdos con La Libertad Avanza, otros sectores optaron por diferenciarse y construir espacios alternativos en el Congreso.
En ese marco se conformó Provincias Unidas, integrado por referentes como Martín Lousteau y Mariela Coletta por la Ciudad de Buenos Aires, Pablo Juliano por la provincia de Buenos Aires y los jujeños Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán. Desde ese espacio apuntan directamente al comportamiento del bloque UCR durante el tratamiento del Presupuesto, cuando un grupo de diputados acompañó la derogación de la Ley de Financiamiento Universitario y la Ley de Emergencia en Discapacidad, pese a que existía una definición partidaria en sentido contrario.
Para los legisladores críticos, esas votaciones resultan incompatibles con la identidad histórica del radicalismo y justifican el pedido de retirar el sello partidario al bloque. Desde la conducción de la bancada UCR, encabezada por Pamela Verasay, rechazaron el planteo y sostuvieron que la fractura fue responsabilidad de los sectores que decidieron diferenciarse políticamente, aun después de que se ofreciera libertad de acción para preservar la unidad.
La disputa se suma a una serie de quiebres que debilitaron al bloque desde el inicio del gobierno de Milei. La UCR comenzó la actual etapa con 33 diputados, pero primero se escindieron doce legisladores ligados a Lousteau y Facundo Manes, que conformaron Democracia para Siempre, y luego otros seis, conocidos como los “radicales con peluca”, se alejaron para acompañar al oficialismo en votaciones clave.
El reclamo de Provincias Unidas abre así un nuevo capítulo en una interna atravesada por tensiones ideológicas, disputas de liderazgo y diferencias estratégicas frente al oficialismo libertario. Con el bloque fragmentado y el partido en pleno proceso de reordenamiento, el radicalismo enfrenta el desafío de redefinir su rumbo sin profundizar una división que amenaza con volverse estructural.







