Las temperaturas podrían alcanzar los 37 grados en distintos puntos de la provincia durante el fin de semana y los primeros días de la próxima semana, con un escenario climático que incrementa el peligro de focos ígneos en gran parte del territorio bonaerense
La provincia de Buenos Aires enfrentará en los próximos días una ola de calor con registros térmicos que, en algunas zonas, podrían llegar a los 37 grados. El fenómeno se da en un contexto de alta vulnerabilidad ambiental, luego de que en el último mes se quemaran alrededor de 20 mil hectáreas en el sur bonaerense.
Según datos del Servicio Meteorológico Nacional, el ascenso de temperaturas se hará sentir con mayor intensidad durante el sábado y el domingo, con continuidad prevista para el inicio de la semana próxima. En el centro de la provincia, ciudades como Tandil y Azul tendrían máximas de entre 33 y 35 grados. En el noroeste, distritos como Trenque Lauquen, Bolívar y Pehuajó podrían alcanzar los 36 grados, con sensaciones térmicas superiores. Más al norte, en la zona de San Nicolás, se esperan picos de hasta 37 grados.
En el sur bonaerense se anticipan jornadas de calor combinadas con tormentas, mientras que en la costa atlántica las máximas rondarían los 30 grados. En ciudades como Necochea, Mar del Plata y Pinamar el pronóstico incluye la posibilidad de chaparrones estivales, aunque sin un descenso marcado de las temperaturas.
El fenómeno es considerado ola de calor cuando las temperaturas máximas y mínimas igualan o superan durante al menos tres días consecutivos determinados valores umbrales específicos para cada localidad, condición que se cumpliría en amplias zonas del territorio provincial.
En este marco, el riesgo de incendios rurales se incrementa de manera significativa. De acuerdo con los reportes oficiales, existe “riesgo extremo de incendios” en casi todos los municipios bonaerenses, mientras que una franja del sur provincial se mantiene bajo la categoría “riesgo muy alto”. Las autoridades advirtieron que el escenario debe ser considerado “potencialmente explosiva o extremadamente crítica”.
Las condiciones que determinan este nivel de peligro se dan cuando se combinan temperaturas superiores a los 30 grados, humedad relativa por debajo del 30% y vientos mayores a 30 kilómetros por hora. En ese contexto, rastrojos y pasturas secas pueden arder con rapidez, favoreciendo la propagación del fuego. Cuando el riesgo es clasificado como “muy alto”, se considera que las condiciones de quema son críticas, con posibilidad de incendios de copa en zonas boscosas, mientras que el nivel “extremo” implica un escenario de máxima peligrosidad para áreas rurales y forestales.







