El debate en torno a la implementación de una playa de camiones en Necochea ha cobrado nueva relevancia tras las declaraciones del concejal Julián Kristiansen, presidente de la comisión de Transporte del Concejo Deliberante. Kristiansen se refirió públicamente al reclamo de un colectivo de transportistas autoconvocados, quienes han manifestado su preocupación y descontento con la actual situación del estacionamiento y la logística para vehículos de gran porte en la ciudad.
La problemática de la playa de camiones ha sido un punto recurrente en la agenda local, generando discusiones sobre la necesidad de infraestructura adecuada que garantice tanto la seguridad vial como la operatividad del sector transportista. Los transportistas autoconvocados han expresado la urgencia de contar con un espacio que reúna las condiciones necesarias para el descanso, la espera y el resguardo de sus unidades, evitando así inconvenientes y riesgos asociados al estacionamiento en zonas no habilitadas.
Las palabras de Kristiansen, si bien no detallaron las acciones específicas a tomar, sugieren que el Concejo Deliberante está al tanto de la situación y evaluando posibles caminos de resolución. La interacción entre las autoridades municipales y los actores del transporte será clave para encontrar una solución consensuada y efectiva que beneficie a todas las partes involucradas y mejore la dinámica urbana de Necochea en relación con el tránsito de cargas pesadas.
Los reclamos históricos sobre el estado de la Playa Municipal de Camiones, conocida en el sector como “El Chiquero”, volvieron al Concejo Deliberante. Tras un pedido de los transportistas autoconvocados, encabezados por el referente Valentini, la Comisión de Transporte recibió a los choferes y decidió que la próxima reunión se realizará in situ, en el predio cuestionado, para verificar el abandono denunciado.
Los ediles escucharon una lista de falencias que se repiten año tras año a pesar de que por ese lugar circulan más de 250.000 camiones anuales: falta de seguridad, iluminación deficiente y ausencia de servicios básicos. Los transportistas aseguran que el pago de la estadía —requisito previo al cupo de ingreso a Puerto Quequén— es una recaudación que no vuelve en prestaciones. “Pagan de su bolsillo por un servicio que no reciben”, admitieron desde la comisión.
Sin embargo, surgió un nuevo y alarmante reclamo vinculado a la crisis económica: la salud de los choferes. Los autoconvocados advirtieron que cada vez hay más jubilados volviendo a la actividad para subsistir. Estas personas de avanzada edad, expuestas a las largas esperas y a las altas temperaturas del verano, sufren descompensaciones frecuentes.
Ante esto, exigieron la presencia permanente de un enfermero o, al menos, la instalación de desfibriladores en la playa municipal, ya que el personal actual no tiene conocimientos para asistir una emergencia médica. Desde el Concejo aclararon que su injerencia se limita al predio municipal y no a las playas privadas de los exportadores, pero se comprometieron a buscar herramientas para “paliar una situación que hay que resolver de una vez por todas”.







