Terminal Quequén admitió que no inspecciona el interior de los silos y crecen las críticas por una omisión grave de seguridad

Un hecho de extrema gravedad quedó expuesto tras el derrumbe registrado este martes en instalaciones portuarias: Terminal Quequén reconoció públicamente que no realiza inspecciones internas en los silos, una responsabilidad clave vinculada al mantenimiento y la seguridad de estructuras que pueden poner en riesgo tanto bienes como vidas humanas.

La admisión surgió de un comunicado oficial difundido por la propia empresa luego del colapso, donde informó que “adicionará a partir de ahora inspecciones internas”, dejando implícito que hasta el momento esos controles no se llevaban a cabo. El reconocimiento encendió fuertes cuestionamientos, ya que el control estructural de los silos forma parte de sus obligaciones exclusivas como concesionaria de las instalaciones.

A esta situación se suman numerosos registros fotográficos aportados por trabajadores portuarios, en los que se observan silos contiguos con un avanzado estado de deterioro, especialmente por la ausencia de revestimientos externos y la exposición directa de las armaduras metálicas a las inclemencias climáticas.

Especialistas en estructuras advirtieron que resulta “una gravísima irresponsabilidad que el elevador continúe operando sin un peritaje técnico exhaustivo que descarte nuevos derrumbes o desprendimientos”, subrayando el riesgo latente que implica mantener la actividad sin garantías de seguridad.

El foco también se posó sobre el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, ya que trascendió que en los últimos años no habría realizado inspecciones técnicas, ni propias ni a través de terceros, para evaluar el estado de las instalaciones. Esto adquiere mayor relevancia considerando que el Consorcio es el último responsable ante eventuales daños materiales o a terceros.

En ese contexto, volvió a quedar bajo análisis el doble rol de Daniel Arce, quien se desempeña simultáneamente como director de Terminal Quequén y como integrante del directorio del Consorcio Portuario, una situación que lo ubica como controlador y controlado, y que podría derivar en eventuales responsabilidades personales y empresariales.

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