Ingresos en caída libre: salario mínimo, jubilaciones y AUH pierden poder de compra

Un estudio reciente advierte que el poder adquisitivo de los principales ingresos de los hogares acumula caídas reales sostenidas desde 2023, sin recuperarse tras la devaluación y el salto inflacionario inicial.

El análisis destaca que el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió alrededor del 35% de su poder de compra frente a las canastas básicas entre 2023 y 2026. En febrero alcanzó la menor cobertura registrada para un hogar tipo de cuatro integrantes en la serie disponible, lo que apunta a una reducción estructural frente al costo de vida.

En el plano previsional, el haber mínimo jubilatorio con bono fijo acumula ocho meses consecutivos de caída real. Actualmente se encuentra 5,5% por debajo del nivel de hace un año y cerca de 15% por debajo del promedio del período pospandemia.

El informe atribuye parte de esa pérdida al impacto de la inflación sobre el bono fijo, que permanece sin actualizar, lo que reduce su incidencia real en el haber efectivo. Incluso el haber sin bono muestra valores próximos a esa brecha pospandemia.

La masa salarial privada del sector registrado cayó de manera consecutiva en los tres últimos meses con datos disponibles (septiembre a noviembre) y a una tasa creciente. Esa contracción refleja simultáneamente pérdida de salario real y del ingreso total del sector registrado.

En prestaciones sociales, la combinación de Asignación Universal por Hijo (AUH) y Tarjeta Alimentar encadena ocho meses de retroceso real. Desde junio de 2025 la cobertura de la canasta alimentaria individual cayó diez puntos y la prestación presenta una reducción interanual del 8%. Tras una recomposición a comienzos de 2024 que llevó la prestación a niveles promedio de 2021-22, desde entonces se registró un deterioro mensual que deja la AUH y la tarjeta alrededor de 14% por debajo de esos valores.

“Los ingresos no logran recuperar terreno frente a la inflación.”

En conjunto, el estudio concluye que los componentes principales del ingreso —salario mínimo, masa salarial privada, jubilaciones y AUH— se encuentran en niveles deprimidos frente a las canastas básicas y mantienen retrocesos reales que erosionan el poder adquisitivo de los hogares.

El panorama plantea riesgos sociales y políticos: la pérdida sostenida de capacidad de compra sobre canastas básicas tensiona la demanda interna y agrava la vulnerabilidad de hogares de menores ingresos. Los datos implican la necesidad de seguimiento y políticas orientadas a recomponer ingresos reales y proteger el consumo esencial.

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