Se desarrolló la primera jornada de la tradicional Fiesta del Girasol, un encuentro popular que, tras casi 50 años de historia y una interrupción durante la pandemia, regresó al espacio público de Ramón Santamarina para reunir a la comunidad en su escenario histórico.
Vecinos, instituciones, artistas y familias participaron de una jornada marcada por la emoción y el sentido de pertenencia. La celebración puso en primer plano la identidad de un pueblo forjado por el trabajo rural y el esfuerzo colectivo.
En la apertura, el intendente Arturo Rojas destacó el valor simbólico del retorno: la celebración en su lugar histórico junto a la Delegación Municipal recupera el escenario donde durante décadas se encontró la comunidad. Su intervención subrayó la importancia de mantener vivas las tradiciones locales.
Se realizó un reconocimiento a la delegada municipal Virginia Esner y a los miembros de la comisión organizadora por su trabajo para convocar al pueblo y coordinar las actividades. El esfuerzo conjunto entre la delegación y las instituciones intermedias fue clave para la convocatoria y el desarrollo del evento.
La jornada incluyó actividades culturales y un desfile que reunió a entidades y clubes locales. También se valoró la reapertura del Museo Histórico, impulsada por vecinos que preservaron la memoria colectiva y decidieron compartirla con visitantes y nuevas generaciones.
Organizadores y participantes coincidieron en que la Fiesta del Girasol no solo recuperó su ritmo festivo, sino que reafirmó la cohesión comunitaria y la continuidad de costumbres que identifican a la localidad.







