En el marco del Día Internacional de la Mujer, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) expuso los principales indicadores que muestran que las desigualdades de género siguen presentes en Argentina, especialmente en empleo, ingresos, cuidados y acceso al poder económico.
El estudio, basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares y estadísticas oficiales, identifica varios factores estructurales que explican por qué las brechas todavía persisten.
1. Brecha de ingresos
Los varones perciben en promedio 27,3% más ingresos personales que las mujeres. Si se analiza únicamente el salario del empleo principal, la diferencia llega al 29%.
2. Menor participación laboral femenina
La tasa de actividad de las mujeres alcanza 52,6%, mientras que en los varones llega al 70,1%, una diferencia de 17,5 puntos porcentuales.
3. Más desempleo entre mujeres
La desocupación femenina aumentó de 6,3% a 7,4% desde diciembre de 2023, mientras que la masculina pasó de 5,3% a 5,9%, ampliando la brecha.
4. Mayor informalidad laboral
El 38% de las mujeres trabaja en la informalidad frente al 35,5% de los varones, lo que implica menor estabilidad y acceso a derechos laborales.
5. Mayor presencia en los ingresos más bajos
Las mujeres representan 64,2% del decil más pobre de la población, mientras que en el 10% de mayores ingresos su participación cae al 37%.
6. Concentración en sectores peor pagos
En el trabajo en casas particulares —uno de los rubros con salarios más bajos— el 98,8% de quienes trabajan son mujeres.
7. Más carga de tareas de cuidado
Las mujeres trabajan en total 9 horas y 20 minutos por día, pero gran parte de ese tiempo corresponde a tareas domésticas y de cuidado no remuneradas.
En promedio dedican 6 horas y 31 minutos diarios a estas actividades, casi tres horas más que los varones.
8. Menor acceso a riqueza y patrimonio
En el impuesto a los Bienes Personales, solo el 32,4% de las declaraciones corresponde a mujeres. Además, los varones concentran el 68,9% del patrimonio declarado.
El informe concluye que las desigualdades económicas están estrechamente vinculadas con la distribución desigual del trabajo de cuidados y con las barreras estructurales que todavía enfrentan las mujeres para acceder al empleo formal, mejores salarios y posiciones de poder.







