Con momentos de fuerte emoción se desarrolló una nueva audiencia en el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Necochea, en el marco del juicio por el femicidio de Magalí Vera, donde uno de los testimonios más impactantes fue el de la sargento Natalí Piz Arismendi, quien participó del operativo la madrugada del 1° de diciembre de 2024.
La uniformada relató ante los jueces que al llegar al sector cercano al complejo Necopesca, frente a la Terminal de Ómnibus, encontró a Javier Cerfoglio alterado y con olor a alcohol.
Según declaró, “él lo único que quería era la llave de su casa, nunca lo vi llorar”, al referirse al comportamiento del acusado mientras se buscaba a la víctima en la zona del Río Quequén.
La policía explicó que junto a otros efectivos decidieron reducirlo porque estaba fuera de control.
“Lo esposamos y lo subimos al patrullero porque se lo notaba alterado. Lo íbamos a llevar al hospital para desintoxicarlo y se golpeaba la cabeza contra la reja del móvil”, señaló.
Piz Arismendi también fue quien rescató el cuerpo de Magalí Vera del agua, en cercanías del muelle de Necopesca. La agente declaró que al correrle el cabello observó golpes en el rostro y no pudo contener la emoción durante su testimonio.
“Junto con el caso de nuestra compañera Belén Corvalán, fue el operativo que más me afectó en once años de carrera”, expresó entre lágrimas.
Durante la audiencia también declararon familiares de la víctima. Sus padres, Felipe Vera y Stella Maris Castro, y su hermana Melina Vera prestaron testimonio en las primeras horas del debate. En ese momento se produjo un episodio tenso cuando Cerfoglio, que seguía la audiencia desde la Unidad Penal de Batán, interrumpió la transmisión y afirmó que se estaban diciendo “muchas mentiras”, tras lo cual pidió retirarse del juicio, solicitud que fue aceptada por el tribunal.
Otro de los testimonios relevantes fue el de Fernando Vera, hermano mayor de la víctima, quien sostuvo que lo ocurrido “no fue un accidente” y describió al acusado como una persona controladora.
Relató que la noche previa al hecho lo vio “muy exaltado, enardecido, fumando, algo que no era habitual en él”, y recordó haber escuchado la frase “todo por una corbata, mirá lo que me hizo hacer tu hermana, me trabó el volante”, cuando ya estaban en la zona del río.
El testigo también señaló que el imputado tenía dificultades para aceptar órdenes y conflictos con la autoridad, algo que —según dijo— había observado cuando trabajaron juntos en la marina mercante.
Durante la jornada también declaró Dulce Rocío Leguizamón, cuñada de la víctima, quien aportó mensajes que evidenciaban el deterioro de la relación. Según indicó, Magalí le había escrito que “él psicológicamente está mal, le pedí que cambie y no cambia”, y que luego de discutir el acusado solía intentar recomponer la situación con regalos.
El debate continuará con nuevos testigos en las próximas audiencias, en un proceso que mantiene una fuerte repercusión social en Necochea.






