Las intensas lluvias de las últimas horas dejaron al descubierto una situación edilicia crítica en la Escuela Provincial de Arte “Orillas del Quequén”, ubicada en el Complejo Jesuita Cardiel, donde directivos advirtieron que las condiciones actuales ponen en riesgo el dictado normal de clases.
La recorrida realizada por autoridades y equipo directivo tras la suspensión del turno mañana evidenció un panorama alarmante. “En la planta alta se llueve todo”, señaló la directora Eugenia Ferrario, al describir el estado del edificio.
Según explicó, parte del cielorraso cedió y el agua se filtra por múltiples sectores. “Se desprendió un pedazo de machimbre y el agua baja por las paredes y por infinitas goteras que intentamos minimizar con baldes, justo encima del piso de madera de las clases de danza, que se está hinchando y deformando”, detalló.
Riesgos eléctricos y problemas estructurales
La situación no solo afecta la infraestructura sino que también implica riesgos para la seguridad. “En algunos salones el agua cae directo por los fluorescentes”, advirtió Ferrario, quien explicó que si bien se corta la electricidad para evitar accidentes, las soluciones son precarias.
“Cuando denunciamos un problema la solución suele ser anular esa fase y salir con corriente desde otro salón. Eso genera un cúmulo de peligros y una gestión bastante angustiante”, agregó.
La directora remarcó que el problema es estructural y se arrastra desde hace años. “La situación estructural de la escuela es grave y amenaza la continuidad de las clases”, sostuvo.
Entre las causas, mencionó el deterioro del techo y la falta de mantenimiento. “Es un techo viejo sin mantenimiento a conciencia. Los arreglos que hemos podido hacer han sido parches”, indicó, al tiempo que apuntó a deficiencias en canaletas y el sistema de desagües.
Falta de mantenimiento y responsabilidades cruzadas
Ferrario también cuestionó la falta de respuestas concretas por parte de los organismos responsables. “Hoy no conseguimos ni que nos cambien un flotante del baño”, afirmó, al describir las dificultades para realizar incluso tareas básicas.
A esto se suma el estado del predio, que agrava la situación. “El ingreso a la escuela es un barrial en el cual te quedas encajado”, explicó, y señaló la falta de definiciones sobre la jurisdicción del lugar entre el Municipio y la Provincia.
“Es muy fácil para los distintos estamentos del Estado desentenderse”, expresó.
Incertidumbre sobre el dictado de clases
La comunidad educativa, que incluye a más de 3.000 personas, enfrenta un escenario de incertidumbre. Las condiciones edilicias, sumadas a las lluvias, podrían afectar la continuidad de las actividades.
“Evaluaremos la situación el lunes según la lluvia. No son unas gotas, es sacar agua de los pasillos y los salones”, indicó la directora.
Finalmente, dejó un reclamo contundente: “Los estudiantes y los trabajadores tenemos derecho a estudiar y laburar en condiciones dignas; esto es una responsabilidad de los Estados”.







