La situación económica actual ha impactado de manera directa en el sector comercial, que inicialmente proyectaba un escenario de reducción de costos y recuperación del consumo. A dos años del inicio de la gestión de Javier Milei, los indicadores muestran una realidad opuesta, donde los pequeños y medianos comerciantes enfrentan pérdidas diarias y una retracción sostenida de la actividad.
En la ciudad de Necochea, el panorama se describe como heterogéneo pero marcadamente negativo. Reportes del sector minorista indican caídas en las ventas de entre el 30% y el 70% interanuales. Según los comerciantes, esta tendencia no es solo una baja circunstancial, sino un proceso exponencial que afecta principalmente a rubros de consumo masivo como alimentos, bebidas y productos textiles.
La crisis no solo se atribuye a la disminución del gasto relacionado con el turismo, sino a un deterioro generalizado del poder adquisitivo. Frente a este escenario, los propietarios de negocios han modificado sus rutinas de trabajo y planificación estratégica. Entre las medidas adoptadas, destaca la menor inversión de temporada, reduciendo la contratación de personal temporal y la compra de mercadería excedente para los periodos de verano.
Asimismo, los comerciantes han decidido aplicar un enfoque en lo indispensable, eliminando de sus inventarios aquellos productos que pueden considerarse de lujo para evitar inmovilizar capital en mercadería de baja rotación. En paralelo, el sector ha debido realizar un refuerzo de la seguridad mediante la instalación de cámaras y alarmas ante el incremento de hechos delictivos en locales.
Respecto a la dinámica financiera, se observa la adopción masiva de nuevos métodos de pago, incentivando el uso de tarjetas de crédito y billeteras virtuales. Estas herramientas permiten a los comerciantes y consumidores gestionar la volatilidad de la moneda nacional y, en algunos casos, facilitar la conversión de divisas para preservar el valor de los activos.
El impacto a nivel nacional es igualmente severo. Se estima que, desde 2024, han cerrado sus puertas aproximadamente 20.000 empresas en todo el país. En el territorio de la provincia de Buenos Aires, los datos indican la pérdida de 79.000 puestos de trabajo en el mismo periodo. Las ciudades que dependen de la actividad turística se encuentran entre las más afectadas debido a la disparidad cambiaria y el incremento generalizado de los precios.







