Aumenta la tensión en el PJ bonaerense: Ahora el padrón de afiliados.

La habilitación de oficinas del Senado para recibir fichas reavivó el conflicto entre el kicillofismo y La Cámpora, en la antesala de una definición clave por la conducción del partido provincial.

La interna del peronismo bonaerense sumó un nuevo foco de tensión a partir de la disputa por el padrón de afiliados. La vicegobernadora Verónica Magario habilitó oficinas del Senado para que dirigentes del conurbano cargaran nuevas afiliaciones, una decisión que encendió alarmas en La Cámpora, desde donde difundieron el acta partidaria que fijó el 30 de diciembre de 2025 como fecha límite para la presentación de fichas.

El episodio se inscribe en un contexto de creciente confrontación entre el axelismo y el kirchnerismo por el control del Partido Justicialista bonaerense. El padrón volvió así al centro de la escena en la antesala del 7 de febrero, cuando vence el plazo para la presentación de listas y quedará definido si hay acuerdo para una conducción de unidad o si se avanza hacia una interna que promete ser áspera.

El PJ bonaerense arrastra desde hace años un padrón desactualizado, con listados de afiliados que nunca fueron formalmente aprobados. En la última reunión del Consejo partidario, realizada el 19 de diciembre en Malvinas Argentinas, se acordó avanzar en la actualización de afiliaciones. Apenas finalizado ese encuentro, distintos sectores activaron operativos territoriales para sumar fichas. En La Plata hubo movimientos vinculados al intendente Julio Alak y también La Cámpora incorporó afiliaciones en esos mismos días.

La discusión adquiere verdadera relevancia si fracasan las negociaciones por una lista de unidad. En ese escenario, cada afiliación será revisada con lupa y las impugnaciones podrían multiplicarse. Por el contrario, si se alcanza un acuerdo político amplio antes del cierre de listas, el consenso podría imponerse por encima de las diferencias administrativas.

Otro factor que sobrevuela la interna es la escasa movilización del peronismo bonaerense. Dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro advierten que, aun yendo a buscar a los afiliados, la participación podría ser limitada, lo que refuerza la idea de evitar una contienda interna que exponga debilidades en un contexto político complejo.

El equilibrio de fuerzas también se refleja en los órganos partidarios. El Consejo del PJ está dividido casi en partes iguales entre kicillofistas y kirchneristas, mientras que en la Junta Electoral La Cámpora conserva mayoría. Sin embargo, un acuerdo previo estableció que las decisiones se tomen por mayorías especiales, lo que le otorga al gobernador Axel Kicillof poder de veto en definiciones clave.

La negociación más compleja sigue siendo la presidencia del partido. En el entorno del gobernador descartan de plano una continuidad de Máximo Kirchner o la designación de un dirigente de La Cámpora. En ese marco, el nombre de Verónica Magario aparece con fuerza en el axelismo, que da por hecha su candidatura para conducir el PJ bonaerense. Consideran que su liderazgo quedó consolidado tras encabezar la lista en la Tercera Sección Electoral y ganar sin sobresaltos en los comicios de septiembre.

Además, un dato no menor juega a favor de una eventual síntesis: Magario no puede ser candidata a gobernadora, ya que integró en dos oportunidades la fórmula junto a Kicillof. Su eventual desembarco al frente del partido no la proyecta como sucesora directa del mandatario provincial, un elemento que podría facilitar un acuerdo político más amplio en una interna que sigue abierta.

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