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Tras el anuncio del CEIA, varios colegios privados católicos comunicaron a sus comunidades educativas que adoptarían la misma postura. Desde la Jefatura Regional de DIEGEP, a cargo de María de los Ángeles Rojas, se aclaró que estas decisiones no fueron impulsadas por dicho organismo, sino que corresponden a determinaciones autónomas de cada institución.
En el ámbito público, la estrategia toma otra dirección. Guillermina Calafatich, jefa distrital de Educación, explicó que las escuelas secundarias estatales implementarán el proyecto distrital “Reconectados”.
Reconexión y acuerdos
“Lo que hicimos a nivel distrital fue acordar que no se usen teléfonos en el aula, porque es una necesidad que surgió de los propios chicos a través del Parlamento Estudiantil y las reuniones que tuvimos con los centros de estudiantes. Ellos mismos plantearon la necesidad, entonces nosotros no lo tomamos como una prohibición, sino como un momento de reconectarnos desde otro lugar”, señaló Calafatich.
La funcionaria puntualizó que la medida no implica prohibir que los estudiantes lleven sus dispositivos a la escuela. “El celular sí se puede llevar a la escuela porque las familias necesitan, por una cuestión de cuidado, saber qué es lo que pasa en el trayecto entre su casa y la escuela. Lo único que pedimos es que el celular se apague y, cuando hay una actividad pedagógica planificada que así lo requiere, el celular se usa”.
Calafatich enfatizó que el proyecto busca construir acuerdos, evitando imposiciones unilaterales. “Necesitamos que las familias nos acompañen en esta decisión para después trabajarlo con los propios chicos de secundaria en cada una de las aulas. Las normas y qué pasa si se transgrede la norma tiene que salir de las voces de los estudiantes, porque ellos mismos son los que van a poder decir cuándo sí y cuándo no. Pero la mirada del adulto y del cuidado tiene que estar. Por eso el proyecto distrital se llama ‘Reconectarnos’”.







