El cierre definitivo de la histórica fabricante de neumáticos expone la crisis del sector y deja en incertidumbre a miles de trabajadores en todo el país.
La industria nacional recibió un fuerte golpe tras confirmarse el cierre definitivo de Fate, una de las principales fabricantes de neumáticos del país, que pone fin a más de ocho décadas de actividad productiva en la Argentina.
La decisión, que se da tras meses de conflicto sindical, caída del consumo y pérdida de competitividad frente a las importaciones, marca un punto de inflexión para el sector manufacturero y abre interrogantes sobre el futuro de la producción local.
Según trascendió, la empresa comunicó a su personal administrativo que no debía concurrir a trabajar, mientras que la planta ubicada en San Fernando se encontraba paralizada desde hacía más de un mes.
El cierre se produce en un contexto de deterioro progresivo de la actividad. En los últimos dos años, la compañía redujo a la mitad su plantilla de operarios y avanzó con despidos y retiros voluntarios. Además, había solicitado un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) para reestructurar su funcionamiento.
Desde la firma argumentaron que enfrentan una pérdida de competitividad estructural, producto del aumento de costos, la caída del mercado interno y la creciente competencia de productos importados a menor precio.
En contraste, desde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) rechazaron la medida y denunciaron un “lock-out patronal”, al considerar que la empresa buscó presionar por cambios en las condiciones laborales. El conflicto derivó en paros, asambleas y una prolongada paralización de la producción.
El escenario del sector es complejo. Las otras grandes compañías del rubro, como Pirelli y Bridgestone, también atraviesan dificultades en un mercado afectado por la caída del consumo y la apertura de importaciones.
Según datos del sector, el ingreso de neumáticos importados —principalmente desde China— creció con fuerza en el último año, con diferencias de precio que pueden alcanzar el 40% respecto de la producción local. En paralelo, la actividad industrial del rubro “caucho y plástico” registró una caída superior al 22% en 2025, con plantas operando muy por debajo de su capacidad.
El impacto no es menor: la industria del neumático emplea a unos 5.000 trabajadores de manera directa y depende en gran medida del nivel de actividad automotriz y del consumo interno.
El cierre de Fate también tiene un fuerte valor simbólico. La empresa había sido fundada en 1940 con capitales nacionales y, a lo largo de las décadas, se consolidó como uno de los pilares de la industria local. Su planta de San Fernando, inaugurada en 1963, llegó a convertirse en la mayor fábrica de neumáticos del país.
La salida de un actor histórico deja en evidencia las tensiones entre la apertura económica, la competitividad industrial y el sostenimiento del empleo, en un escenario donde el futuro del sector aparece cada vez más incierto.







