El Movimiento Derecho al Futuro desplegó un operativo territorial para juntar avales en un distrito gobernado por Julián Álvarez. La movida profundiza la disputa entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner por la conducción del peronismo bonaerense.
El axelismo decidió jugar a fondo en Lanús y llevó la pelea interna del Partido Justicialista bonaerense a un punto de máxima tensión con La Cámpora. En un distrito gobernado por el camporista Julián Álvarez, la militancia del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) desplegó un fuerte operativo territorial para la recolección de avales, con al menos 15 puntos habilitados para que los afiliados firmen de cara a una eventual interna partidaria.
La maniobra, más simbólica que necesaria en términos formales —la cantidad de avales exigidos es mínima—, fue leída dentro del peronismo como una provocación directa. En La Cámpora interpretan el despliegue como un desafío explícito al control territorial en uno de sus municipios clave del sur del conurbano.
El operativo estuvo encabezado por el concejal Ezequiel Berrueco, también secretario ejecutivo del Instituto Provincial de Formación Laboral del Ministerio de Trabajo bonaerense, y contó con la presencia del exministro de Salud Daniel Gollán, dos figuras alineadas con el gobernador Axel Kicillof.
La avanzada en Lanús no aparece aislada. Semanas atrás, Juan Grabois había lanzado duras críticas contra la gestión de Julián Álvarez, un movimiento que en el camporismo consideran coordinado con el axelismo. A pocos días de que se defina si el PJ bonaerense irá a una interna o logrará una lista de unidad, en el entorno del gobernador aseguran que ya se dio la orden de largada para preparar listas y avales en los distritos.
Ese mensaje quedó claro en la reciente cumbre realizada en Villa Gesell, donde Kicillof sostuvo que el próximo presidente del PJ provincial debe estar alineado con el gobierno bonaerense. Desde entonces, el MDF comenzó a activar estructuras locales, incluso en territorios controlados por La Cámpora.
Hasta ahora, existía un consenso tácito dentro del peronismo: donde gobierna un intendente del MDF, ese espacio define la conducción partidaria local; y donde gobierna La Cámpora, ocurre lo mismo. El despliegue en Lanús pone en crisis ese acuerdo informal y abre un nuevo frente de conflicto.
Desde el axelismo sostienen que la junta de avales y los borradores de listas locales funcionan como una “medida preventiva”. Argumentan que buscan estar preparados ante un eventual fracaso de las negociaciones y, al mismo tiempo, ganar peso político si finalmente se arriba a una lista de unidad.
En paralelo, la interna se vio atravesada por tensiones administrativas. La reunión de la Junta Electoral del PJ, prevista para este martes, fue postergada para el miércoles en medio de desacuerdos vinculados a la carga de afiliaciones.
En el kirchnerismo, por ahora, predomina el silencio. La semana pasada, sin embargo, la diputada nacional Teresa García, una de las dirigentes más cercanas a Cristina Fernández de Kirchner, dejó una advertencia clara. “A los compañeros del Movimiento Derecho al Futuro los vemos muy apurados. Le están errando si realmente quieren jugar de esa manera”, afirmó, y negó que desde ese sector se esté impulsando el armado de listas propias.
Con el calendario corriendo y las posiciones cada vez más endurecidas, el desembarco del axelismo en Lanús aparece como una señal inequívoca: la disputa por el control del PJ bonaerense ya se juega sin disimulo y amenaza con profundizar la fractura entre Kicillof y Máximo Kirchner.
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