El Ejecutivo nacional ha oficializado, a través del decreto 53, la inclusión del debate sobre la reforma del Régimen Penal Juvenil en el calendario de sesiones extraordinarias del Congreso. La discusión está pautada para llevarse a cabo entre el 2 y el 27 del próximo mes, buscando abordar una temática que ha cobrado renovada relevancia en la opinión pública.
Esta decisión gubernamental se produce en un contexto de significativa demanda social, particularmente exacerbada por casos de alto impacto mediático, como el reciente crimen de Jeremías Monzón. La celeridad y la formalización vía decreto reflejan la intención de dar un impulso legislativo a la modificación de la edad de imputabilidad y al marco legal que rige la responsabilidad penal de los menores.
La controversia en torno a este conjunto de reformas abarca diversos aspectos, desde la efectividad en la prevención del delito hasta las implicaciones en los derechos y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes. Expertos en derecho penal, sociólogos y organizaciones de derechos humanos han expresado posturas divergentes, anticipando un debate complejo y multifacético en el ámbito legislativo.
El tratamiento parlamentario del Régimen Penal Juvenil no solo implicará la discusión sobre la reducción de la edad mínima a partir de la cual una persona puede ser juzgada penalmente, sino que también abrirá la puerta a considerar ajustes en los sistemas de rehabilitación, las penas aplicables y los recursos destinados a la reinserción social de los jóvenes en conflicto con la ley.







