El radicalismo de la provincia de Buenos Aires formalizó el pedido para adelantar sus elecciones internas y propuso como nueva fecha el próximo 7 de junio, en un intento por normalizar la conducción partidaria en medio de una crisis interna que se arrastra desde 2025.
La solicitud fue presentada ante el presidente del Comité de Contingencia, Miguel Fernández, y cuenta con el respaldo de los principales sectores del partido, entre ellos los espacios que lideran Maximiliano Abad, Maximiliano Pullaro y Gustavo Posse.
La iniciativa plantea además la convocatoria a un plenario para el 6 de marzo, donde se definirá si se avanza con el adelantamiento de los comicios o si se logra un acuerdo de unidad que evite la interna.
El radicalismo atraviesa un escenario de tensión tras la elección inconclusa del año pasado, que derivó en una conducción provisoria. En ese contexto, el adelantamiento de las elecciones aparece como una herramienta para recuperar orden institucional y previsibilidad política.
Desde los sectores impulsores advierten que el partido necesita resolver rápidamente su liderazgo para posicionarse frente a un posible cambio en el calendario electoral provincial y nacional. “El radicalismo debe resolver rápidamente su crisis de conducción para encaminarse a recuperar presencia y competitividad de cara a 2027”, sostuvo Maximiliano Abad.
Uno de los argumentos centrales es que, si se mantienen las internas en septiembre, las nuevas autoridades asumirían demasiado cerca de una eventual elección general anticipada, lo que dificultaría la estrategia electoral.
El debate podría resolverse este viernes. Si no hay consenso, no se descarta una votación que profundice las diferencias entre los distintos sectores internos.







