El ingeniero Néstor Diez expresó su firme esperanza de que, en un futuro cercano, se concrete la ejecución de obras cruciales destinadas a mitigar el impactante efecto de la erosión en la costa de Quequén. Esta problemática se ha agudizado, especialmente a raíz de la extensión de 400 metros de la Escollera Sur.
Una de las soluciones técnicas barajadas es el refulado, una técnica de ingeniería hidráulica que extrae arena del fondo marino mediante dragado y la transporta, mezclada con agua en tuberías, para regenerar las playas erosionadas. Otra alternativa, de un costo superior, implica la construcción de pequeñas escolleras.
Diez integra una influyente coalición de profesionales, desarrolladores inmobiliarios, comerciantes y residentes que comparten una profunda preocupación por el avance de la erosión en el litoral. La extensión de la Escollera Sur, si bien no es la única causante de la erosión costera —fenómeno que también afecta a otras zonas del Atlántico—, sí ha contribuido significativamente a su intensificación. Se anticipó que esto ocurriría, por lo cual se planificaron obras complementarias que, lamentablemente, no se llevaron a cabo.
La confianza de Diez y del grupo radica en la existencia de exitosas experiencias de mitigación en lugares como Camboriú (Brasil) y en otras playas de la costa bonaerense.
Diez precisó que en la costa de Quequén se produce un fenómeno conocido como “deriva litoral, donde tenemos un avance permanente de la arena”. Explicó que la colocación de un obstáculo artificial, como una escollera, provoca la acumulación de arena en un lado mientras que el otro no se renueva, situación que se observa claramente en Quequén. También mencionó que la erosión ocurre naturalmente en otras áreas, como en el sector de Las Grutas, donde los acantilados han sido afectados por el movimiento de la arena.
Respecto a la incidencia de la extensión de la Escollera Sur, cuya obra, inaugurada en 2008, redujo drásticamente los días de puerto cerrado, Diez recordó que ya un estudio de impacto ambiental había previsto que, si bien generaría beneficios para el ingreso y egreso de buques, también afectaría negativamente la playa de Quequén, razón por la cual se contemplaron obras complementarias.
“Lo que estamos haciendo es tratar de poner en carpeta este tema, no estamos contra el Puerto. Se entiende que oportunamente no hubo fondos para hacer estas obras de mitigación, pero ya han pasado 20 años desde que se inició la extensión de la Escollera (fue en 2005) y creemos que es momento de llevarlas a cabo. Lo bueno es que quien debe aportar el dinero, el sector exportador, está de acuerdo con ello, porque en realidad es un compromiso asumido”, enfatizó Diez. Y añadió: “Lo que vemos de positivo es que todas las partes están de acuerdo”.
Ya sea mediante el refulado, la construcción de pequeños espigones, o una combinación de ambas técnicas, estas intervenciones contribuirían a que las playas de Quequén recuperen su arena. Resta que, más allá de la convicción sobre la necesidad de estas obras basadas en estudios técnicos previos, se generen las condiciones políticas y económicas favorables para su concreción, mientras la erosión persiste sin detenerse.






