Erosión costera en Quequén: Vecinos y empresarios reclaman por los daños causados por las obras del puerto

La erosión costera en Quequén se acentúa progresivamente, generando una inquietud creciente entre referentes de distintos sectores productivos, profesionales y vecinales. La comunidad local demanda una intervención decidida por parte de la Provincia. La constante pérdida de arena, el retroceso del acantilado y el peligro latente de derrumbes en áreas urbanizadas frente al mar delinean un escenario que, según advierten, exige acciones urgentes.

En los últimos años, Quequén ha experimentado un notable desarrollo inmobiliario, con la edificación de viviendas, complejos y departamentos en su frente costero, a lo que se suma un significativo crecimiento turístico que ha catalizado la apertura de numerosos emprendimientos comerciales y gastronómicos. No obstante, la disminución de la franja de playa podría frenar este avance si no se implementan medidas correctivas a corto plazo.

Varios referentes de Quequén, incluyendo desarrolladores, emprendedores, empresarios de los rubros gastronómico y turístico, actores vinculados al ámbito agropecuario y de acopio, arquitectos y vecinos, coinciden en que la problemática se agudiza cada año. Asimismo, postulan la existencia de soluciones técnicas viables, ya aplicadas con éxito en otras regiones y a nivel global. En este contexto, el refulado de arena emerge como la propuesta central para restaurar las playas y atenuar el impacto ambiental. Entre los participantes de las conversaciones se encuentran Guillermo “Willie” Zorzi, Troels Lerfeldt, Fulvio Taricco, Néstor Diez, Osvaldo Baio, César Rossi, Marcelo Giunti, Enzo Lubrano y Martín Palleiro, quienes subrayan que el interés por esta problemática se extiende a un gran número de ciudadanos.

“Estamos profundamente preocupados por la erosión constante de los últimos años y, en cierta medida, por la inacción de la Provincia y de la propia ciudad para mitigar este fenómeno”, expresó Guillermo “Willie” Zorzi. Subrayó que “todos somos conscientes del pasivo ambiental generado por la escollera, más allá de sus beneficios, un pasivo que nunca fue remediado a pesar de la obligación existente”. Según su explicación, la prolongación de la escollera interrumpió el patrón natural de movimiento de la arena, históricamente de oeste a este. “Con la extensión de la escollera, este proceso se impide, y había una obligación de construir un bypass que nunca se concretó para permitir el paso de arena de un lado a otro”, señaló, alertando que “mientras tanto, gran parte de la arena de la playa se ha perdido, y este es un proceso continuo si no se actúa”.

El impacto es discernible a lo largo de toda la costa. “Históricamente, se podía caminar desde Bahía de los Vientos hasta aquí por una franja de arena, y hoy, pasando Jamming, la situación se complica y aparecen las piedras”, describió Zorzi. A esto se suma el avance del mar sobre los acantilados, elevando el riesgo de derrumbe para las propiedades construidas en la primera línea costera, una situación que ya en años previos forzó el corte de la Avenida 502 y la implementación de un desvío. “Si hubiera un manto de arena, la ola se disiparía, perdería energía y no alcanzaría el acantilado. Actualmente, la ola impacta casi a diario contra el acantilado, lo que intensifica la erosión”, detalló.

Por su parte, Troels Lerfeldt comentó: “Este es un deterioro que se extiende por décadas, pero a partir de la pandemia, cuando Quequén comenzó a experimentar un renacimiento, con más proyectos y mayor afluencia de visitantes, el problema se hizo más evidente debido a la gran carencia del principal atractivo en verano, que es la playa”.

En este contexto, los referentes enfatizaron que la solución propuesta no es novedosa ni experimental. El refulado de arena constituye un proceso de ingeniería costera que consiste en la extracción de arena del lecho marino para su posterior depósito en las playas, lo que permite ganar terreno, recuperar superficie y combatir la erosión. “La misma arena que se draga es devuelta a la playa. Esa arena que no cruza naturalmente por la escollera se distribuye, permitiendo recuperar las playas por completo”, explicó Zorzi. Asimismo, recalcó que se trata de una obra con resultados probados. “Existe un estudio que demuestra la viabilidad total del refulado y la recuperación de las playas, una técnica ya implementada en Camboriú, Florianópolis y parcialmente en Mar del Plata, con excelentes resultados”, indicó. Según sus palabras, el efecto de esta intervención puede perdurar entre 12 y 15 años, con un mantenimiento posterior.

Néstor Diez afirmó que el reclamo no apunta contra ninguna entidad, sino todo lo contrario. “Entendemos la importancia del Puerto, su función y la necesidad de la escollera. Todo eso se comprendió, pero ha transcurrido el tiempo y nunca se avanzó en las tareas de mitigación comprometidas”, aseveró. Añadió: “No estamos abordando algo inusual o en fase de prueba. Es una acción factible, que se ha realizado en otros lugares y funciona. Simplemente se requiere que trabajemos en conjunto para reconocer que ‘esto es beneficioso para todos’”. Desde esta perspectiva, sostuvo que la reposición de arena “beneficia a toda la comunidad y, fundamentalmente, también al Puerto, que estaría resolviendo un problema que generó”.

Martín Palleiro, por su parte, hizo hincapié en la celeridad. “Esto puede ejecutarse en cinco o seis meses. Si se inicia hoy y los fondos están disponibles, la próxima temporada tendremos la playa que históricamente disfrutamos”, aseguró. “Se puede realizar de marzo a diciembre y en diciembre ya estar utilizándola. No implica una espera de tres años, es algo inmediato”, enfatizó. Los referentes también señalaron que la Provincia actualmente ejecuta obras de mitigación en once municipios costeros, pero Quequén no figura entre ellos. “Por ello, la intención es que nos incluyan y se avance”, manifestó Zorzi, quien recalcó que “esta es una deuda ambiental que el Puerto tiene con la comunidad”.

En cuanto a los pasos a seguir, explicó que el objetivo es mantener la visibilidad del reclamo y sumar a toda la comunidad. “Buscamos que la problemática llegue a quienes tienen la capacidad de decisión para actuar, ya que los recursos existen, la metodología también y el Puerto dispone de un fideicomiso destinado precisamente a este tipo de cuestiones”, concluyó. La estrategia actual es instalar la problemática entre la comunidad y buscar el involucramiento de todos los sectores con responsabilidades: autoridades provinciales, el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, la Municipalidad y el Concejo Deliberante. Mientras tanto, el mar continúa su avance, y con él, la urgencia de una respuesta que resguarde la costa, las viviendas, las inversiones y el futuro de Quequén.

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