La erosión costera en Quequén volvió a instalarse en la agenda pública como un problema ambiental, urbano y social que exige definiciones políticas de fondo. Así lo planteó el concejal Julián Kristiansen, de Fuerza Patria – Movimiento Derecho al Futuro, al advertir que la pérdida de arena no solo afecta a las playas, sino también a los vecinos, al trabajo y al porvenir de toda la ciudad.
“La erosión costera en Quequén no es solo un problema de playas o de turismo. Es un problema que afecta a los vecinos, al ambiente y al futuro de nuestra ciudad”, sostuvo Kristiansen. En ese sentido, explicó que la desaparición de arena implica la pérdida de una defensa natural frente a las tormentas, el deterioro del paisaje y un riesgo creciente para viviendas e infraestructura costera.
El edil recordó que distintos estudios técnicos vienen señalando desde hace años un factor clave en este proceso: la ampliación del Puerto Quequén. “La ampliación del puerto cambió el movimiento natural de la arena”, afirmó, y detalló que hoy se observa un desequilibrio evidente, con acumulación de arena en algunos sectores de Necochea y una falta cada vez más marcada en Quequén y Costa Bonita.
En ese marco, Kristiansen volvió a plantear la necesidad de avanzar con el refulado de arena, una obra que permitiría trasladar sedimentos desde las zonas donde se acumulan hacia aquellas donde la erosión es más severa. “Es una medida necesaria para recuperar las playas y cuidar la costa”, señaló, aunque advirtió que esa solución resulta insuficiente si no se analiza el problema de manera integral.
El debate, remarcó, también debe incluir la forma en que crecen la ciudad y el puerto. Para el concejal, la rezonificación de Quequén y Necochea es una herramienta central para ordenar ese proceso. “Rezonificar no significa estar en contra del puerto, sino todo lo contrario: significa ordenarlo mejor, planificar su expansión y pensar una logística más moderna que no choque con la vida cotidiana de los vecinos”, explicó.
Kristiansen advirtió que un crecimiento portuario sin planificación genera impactos negativos concretos. “Un puerto que crece sin planificación genera más tránsito pesado, más contaminación y más conflictos con los barrios cercanos”, afirmó. En contraposición, sostuvo que un puerto ordenado puede convertirse en un motor de empleo y desarrollo sin afectar la salud ni la calidad de vida de la población.
Desde una perspectiva socioambiental, el concejal planteó la necesidad de un modelo de desarrollo equilibrado. “El desarrollo no puede ser para unos pocos ni a costa del territorio. Tiene que ser un desarrollo que incluya y que piense en el largo plazo”, subrayó, al tiempo que remarcó que Quequén y Necochea forman parte de una misma ciudad, con una costa, un puerto y barrios profundamente interconectados.
En paralelo, distintos sectores organizados de la comunidad coincidieron en que las obras de mitigación podrían concretarse en pocos meses si existiera decisión política y financiamiento, incluso antes de la próxima temporada de verano. Sin embargo, alertaron que, hasta el momento, Quequén no está incluida en los programas de defensa costera que la Provincia ejecuta en otros municipios del litoral marítimo bonaerense.
El objetivo de los reclamos es lograr mayor visibilidad del problema y que el tema ingrese de manera definitiva en la agenda de las autoridades provinciales, el Consorcio de Gestión del Puerto Quequén, el municipio y el Concejo Deliberante. Mientras tanto, la erosión continúa avanzando y con ella la urgencia de una respuesta que proteja la costa, las viviendas y el futuro de la ciudad.






