Tras días de intensas negociaciones, el kirchnerismo logró imponerse en la disputa por la conducción del Senado bonaerense y dejó al gobernador Axel Kicillof en una posición debilitada dentro de la interna. Finalmente, Mario Ishii fue designado como vicepresidente primero de la Cámara alta, mientras que Sergio Berni asumirá como jefe del bloque de Unión por la Patria.
El resultado marcó una clara victoria del sector que responde a Máximo Kirchner, que logró ubicar a sus dirigentes en lugares estratégicos, en especial en la línea de sucesión provincial. La vicepresidencia primera es clave, ya que representa el segundo lugar en la sucesión del Poder Ejecutivo, detrás de la vicegobernadora Verónica Magario.
El kicillofismo impulsaba la candidatura de Ayelén Durán, alineada con el ministro Andrés “Cuervo” Larroque, pero finalmente debió conformarse con la vicepresidencia segunda, evidenciando una derrota política en una negociación que estuvo al borde de fracturar el bloque oficialista.
La tensión fue tal que durante la jornada se especuló con una ruptura en el peronismo bonaerense, que cuenta con 24 bancas y mantiene el quórum propio. Desde el entorno del gobernador no ocultaron el malestar y señalaron que “La Cámpora rompió el acuerdo”, al considerar que se incumplió un reparto previo de cargos entre los distintos sectores.
Por su parte, el massismo jugó un rol de equilibrio para evitar la ruptura y logró ubicar a Valeria Arata en la vicepresidencia cuarta, en un esquema que buscó sostener la unidad del espacio pese a las diferencias internas.
La disputa venía arrastrándose desde diciembre, cuando no se logró definir la conducción del Senado tras la renovación legislativa. El desenlace no solo ordena la estructura de poder en la Cámara alta, sino que también deja expuesta la puja de liderazgo dentro del peronismo bonaerense de cara al escenario electoral.







