Tras regresar de sus vacaciones, el gobernador bonaerense reapareció en Miramar con críticas al Gobierno nacional y convocó a una cumbre del MDF en medio de fuertes tensiones internas en el peronismo y la disputa por el control del PJ provincial.
Axel Kicillof volvió a la escena política luego de su receso y retomó de inmediato su hoja de ruta. El lunes reapareció públicamente en Miramar, donde volvió a apuntar contra las políticas del Gobierno nacional, y sin demoras convocó para este miércoles en Villa Gesell a una reunión clave del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que impulsa su proyección política.
Del encuentro participarán funcionarios del gabinete provincial, intendentes, legisladores y referentes territoriales del MDF, en un contexto marcado por fuertes turbulencias dentro del peronismo bonaerense. Las tensiones atraviesan varios frentes abiertos, desde la conducción del PJ provincial hasta definiciones institucionales en el Senado bonaerense, todos escenarios de disputa entre el kicillofismo y La Cámpora.
Más allá del análisis de la construcción política de Kicillof con la mirada puesta en 2027 y su eventual proyección presidencial, la reunión servirá para abordar dos ejes centrales: la interna del peronismo y las definiciones pendientes en el plano legislativo. La pelea por la presidencia del PJ bonaerense sigue abierta. Aunque públicamente se insiste en agotar instancias para alcanzar una lista de unidad, el escenario de competencia interna continúa latente.
El calendario avanza sin pausa. El 3 de febrero vence el plazo para la presentación de avales, el 8 es la fecha límite para inscribir listas y el 15 de marzo están convocadas las elecciones partidarias. En las últimas horas incluso circuló la versión de una posible postergación de la interna para el 29 de marzo, posibilidad que habría sido descartada por el kirchnerismo.
Las negociaciones para una lista de consenso no muestran avances concretos. El kicillofismo rechaza una eventual continuidad de Máximo Kirchner al frente del partido, mientras que el sector alineado con Cristina Fernández se opone a que la futura presidenta del PJ sea la vicegobernadora Verónica Magario, una de las principales aliadas del gobernador.
Magario, además, se encuentra en el centro de otra disputa que se definirá hacia fines de febrero y que involucra a las autoridades del Senado bonaerense. Kicillof impulsa para la vicepresidencia de la Cámara a Ayelén Durán, una exdirigente de La Cámpora hoy alineada al MDF, mientras que el cristinismo propone al exintendente de José C. Paz, Mario Ishii. También se libra una pulseada por la presidencia del bloque: de un lado Sergio Berni, cercano al kirchnerismo; del otro, Germán Lago, referente del kicillofismo.
El conflicto adquiere además un cariz institucional por la intención del kirchnerismo de avanzar sobre atribuciones de la Secretaría Administrativa del Senado, lo que profundiza la disputa interna.
En este escenario de alta tensión, Kicillof decidió acelerar el paso. Busca ordenar una hoja de ruta para los próximos meses de su construcción nacional sin descuidar el armado provincial, tarea que delegó en dirigentes con fuerte peso territorial como Julio Alak en La Plata, Julio Pereyra en Florencio Varela y Alberto Descalzo en Ituzaingó.







