La Policía Federal inspeccionó la sede central de Sur Finanzas, la firma ligada al financista Ariel Vallejo, en busca de documentación sobre presuntas maniobras de blanqueo y movimientos en criptomonedas vinculados a imputados del caso Andis.
El escándalo por corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) sumó un nuevo capítulo con el allanamiento a la sede central de Sur Finanzas, en Adrogué, ordenado por el Juzgado Federal N.º 11 a cargo de Sebastián Casanello. La Policía Federal irrumpió ayer por la tarde en las oficinas de la compañía y permaneció allí hasta pasadas las 21, secuestrando documentación relacionada con transferencias y movimientos de fondos.
La medida se desprende del avance de la investigación que involucra a Alan Pocoví y Miguel Ángel Calvete, quienes habrían invertido parte del dinero obtenido mediante licitaciones “acotadas” en criptomonedas a través de la aplicación Neblockchain, actualmente operada bajo el nombre Sur Finanzas PSP. Un comprobante de una de esas transferencias figura en el dictamen del fiscal Franco Picardi.
Calvete, apuntado como “conector” entre Andis y empresas privadas de salud y encargado de coordinar pagos y cobros, se negó a declarar ante la Justicia. Pocoví, señalado como uno de los posibles responsables del blanqueo del dinero, también está bajo la lupa. Chats de WhatsApp incorporados al expediente muestran intercambios entre ambos sobre la recaudación y destino de los fondos, lo que refuerza la hipótesis de maniobras para ocultar el origen del dinero.
Si bien el presidente de Sur Finanzas, Ariel Vallejo —cercano al titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia— enfrenta otras investigaciones, no está directamente imputado en el expediente Andis. Sin embargo, la pista que sigue la Justicia apunta a que una ramificación de Sur Finanzas PSP habría sido utilizada por Pocoví y Calvete para mover sumas significativas tanto en pesos como en dólares.
Con la documentación secuestrada, los investigadores buscan reconstruir la ruta completa del dinero y determinar si parte de los fondos desviados desde Andis fueron canalizados hacia criptomonedas. La maniobra se habría montado sobre un esquema paralelo de licitaciones “acotadas”, cuyos ganadores incluyeron a las droguerías Génesis, New Farma, Floresta y Profarma, esta última vinculada a Calvete.






