El Ministerio de Seguridad presentó estadísticas preliminares que muestran el nivel más bajo de homicidios dolosos del siglo y una fuerte reducción en robos, con impacto central de los planes focalizados en zonas críticas.
Las estadísticas preliminares del Ministerio de Seguridad reflejaron un cambio de tendencia significativo en los principales indicadores del delito durante 2025. En una presentación oficial, la ministra Alejandra Monteoliva informó que la tasa de homicidios dolosos descendió a 3,7 cada 100.000 habitantes, el registro más bajo de lo que va del siglo y el segundo año consecutivo con un mínimo histórico dentro de la serie oficial.
De acuerdo con el relevamiento interno, la caída interanual fue del 17% y del 5,6% en comparación con 2023, cuando la tasa se ubicaba en 4,4. En términos absolutos, se contabilizaron 1.705 víctimas durante 2025, frente a las 2.047 registradas dos años antes. Durante la exposición, el vocero presidencial Manuel Adorni siguió la presentación desde un costado del escenario.
Monteoliva explicó que el descenso no fue homogéneo en todo el país, sino que se concentró principalmente en las jurisdicciones alcanzadas por el Plan 90-10, donde se explicó cerca del 70% de la baja total. En ese marco, el mapa crítico del delito letal se redujo de 193 municipios en 2023 a 180 en 2025, achicando el núcleo territorial donde se concentra el 90% de los homicidios del país.

La ministra señaló que la tendencia descendente se sostuvo durante los últimos dos años y la vinculó al despliegue del Plan Bandera en Rosario desde 2024, donde se verificaron “resultados significativos”, según la evaluación oficial. En base a la comparación entre 2023 y 2025, el Ministerio estimó que se evitaron 322 homicidios.
Según la cartera de Seguridad, la Argentina mantuvo por segundo año consecutivo la tasa de homicidios más baja de la región, de acuerdo con estadísticas oficiales de países limítrofes y del resto de Latinoamérica. En 2025, un total de 15 jurisdicciones redujeron sus indicadores letales, lo que fue interpretado como una consolidación del descenso más allá de los distritos históricamente más críticos.
En el caso de Rosario, las zonas con despliegue de fuerzas federales mostraron caídas aún más pronunciadas. El informe preliminar indicó una baja del 22% respecto de 2024 y una reducción acumulada del 70% desde el inicio de la actual gestión, cifras que el Gobierno presentó como evidencia del impacto del refuerzo territorial en áreas de mayor conflictividad.
Monteoliva precisó además que el 19% de los homicidios registrados en 2025 estuvo vinculado al crimen organizado. Comparó ese dato con estadísticas de la ONU, donde el promedio mundial de homicidios asociados a organizaciones criminales es del 22% y en Latinoamérica asciende al 51%, lo que ubica a la proporción local por debajo de ambos niveles.

Durante la exposición, la ministra destacó que provincias como Mendoza, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires acompañaron la tendencia nacional con descensos en sus tasas de homicidios. En Rosario, se reafirmó la baja del 22% en las zonas patrulladas por fuerzas federales en relación con el año anterior.
El otro indicador relevante fue el de los robos simples y agravados. Tras varios años sin variaciones significativas, 2025 registró una caída interanual del 20,8%. La tasa pasó de 1.007 hechos cada 100.000 habitantes en 2024 a 798 en 2025, el valor más bajo de toda la serie oficial y comparable únicamente con 2020, cuando el confinamiento por la pandemia influyó de manera excepcional en los registros.

Monteoliva subrayó que, a diferencia de aquel año, la baja actual se produjo sin un contexto sanitario extraordinario. Según el relevamiento, el descenso se extendió a todas las categorías que integran el indicador, lo que para las autoridades sugiere una reducción generalizada del delito común.
Los datos forman parte de un informe interno preliminar que el Ministerio utiliza antes de la consolidación definitiva de las cifras anuales. La presentación se realizó en la sede de la cartera de Seguridad Nacional, donde las autoridades destacaron el impacto de los planes focalizados y la consolidación de una tasa de homicidios que, por segundo año consecutivo, se ubicó en el mínimo histórico del registro oficial.







