La comunidad de Necochea se ve sacudida por la reciente detención de Patricia Astesano, implicada en el homicidio calificado de Alejandra Fiorito. La mujer se encuentra imputada por el delito de “homicidio agravado por ensañamiento y alevosía”, una carátula que refleja la extrema brutalidad del hecho que conmocionó a la ciudad.
El suceso, que tuvo lugar dentro del vehículo de trabajo de la víctima, culminó con el hallazgo del cuerpo sin vida de Fiorito, quien se desempeñaba como remisera. Las primeras pericias detallan que la agresión fue perpetrada con un arma de fuego, recibiendo la víctima un total de cinco impactos de bala, lo que evidencia la frialdad y saña con la que se ejecutó el crimen.
La investigación, liderada por el Fiscal Larrarte, ha sido calificada como exhaustiva y metódica, permitiendo reunir las pruebas necesarias para el esclarecimiento preliminar de este trágico evento. Los elementos recolectados hasta el momento sugieren que no se trató de un acto impulsivo, sino de una agresión planificada y ejecutada con un nivel de violencia considerable, lo que refuerza la gravedad de la imputación.
Tras un período de más de cinco años sin novedades significativas, se registró un avance en la causa que investiga el homicidio de Alejandra Fiorito. Este martes, un allanamiento ejecutado en una propiedad ubicada en calle 521 al 3300, en la localidad de Quequén, culminó con la aprehensión de una persona, sindicada como presunta responsable del crimen.
El procedimiento, desarrollado durante la mañana, se enmarca en una serie de medidas judiciales ordenadas dentro del expediente que investiga el asesinato ocurrido entre la noche del miércoles 29 y la mañana del jueves 30 de julio de 2020.
Alejandra Fiorito, de 45 años, fue encontrada sin vida la mañana del 30 de julio en el interior de su automóvil Volkswagen Suran, estacionado en avenida 58 entre 87 y 89, en la ciudad de Necochea. El cuerpo presentaba cinco impactos de arma de fuego y una herida provocada por arma blanca. Vecinos habían observado el vehículo en el lugar la tarde anterior, entre las 18.30 y las 19 horas, pero el hallazgo se produjo alrededor de las 8.30 del día siguiente.
El informe de autopsia reveló que la causa de muerte se debió a dos disparos en el hombro derecho, los cuales afectaron órganos vitales como el corazón y los pulmones. Según las pericias, el arma empleada sería un revólver calibre 38, y se infiere que el atacante se habría ubicado en el asiento trasero del vehículo. Los tres impactos restantes se habrían efectuado por la espalda, atravesando el asiento, y también se constató una herida cortante en el abdomen.
En el interior del automóvil, el personal de Policía Científica halló 29 envoltorios de cocaína listos para su comercialización y dinero en efectivo, lo que derivó en diversas hipótesis investigativas, incluyendo una posible vinculación con el tráfico de estupefacientes. Sin embargo, ninguna de estas líneas pudo ser verificada, y la causa no registró avances durante varios años.
Horas después del descubrimiento del cuerpo, la Policía allanó la vivienda de Fiorito, situada en calle 24 entre 57 y 59, donde se incautaron más sustancias, una balanza y otros elementos de interés para la investigación. A pesar de estos hallazgos, no se logró establecer con certeza el móvil del crimen ni identificar a los responsables.
Quince días después del homicidio, se llevaron a cabo 15 allanamientos simultáneos en domicilios de personas vinculadas a la víctima. Durante estos operativos, se confiscaron armas de fuego de distintos calibres y estupefacientes; no obstante, el arma homicida no fue localizada. Las pericias y los testimonios recabados tampoco permitieron avances sustanciales, lo que llevó a que la causa quedara virtualmente estancada, aunque la Fiscalía aseguró que no sería archivada.
El operativo realizado este martes reactiva una investigación que generó una fuerte conmoción en la comunidad y que ahora vuelve a ser objeto de análisis judicial, a la espera de definiciones sobre la situación procesal de la persona aprehendida.






