Marco Lavagna, quien se desempeñaba como director del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) desde diciembre de 2019, presentó formalmente su renuncia este lunes. La noticia se confirmó a través de fuentes internas del organismo estadístico, generando repercusión en el ámbito económico y político.
La salida de Lavagna ocurre en un momento particular para el Indec, ya que se dio a conocer la implementación de una renovada canasta para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este cambio, que comenzó a aplicarse este mes, buscará reflejar con mayor precisión los patrones de consumo de las familias argentinas y se verá reflejado en los datos correspondientes al mes de enero.
El economista, cuyo perfil técnico le permitió mantener su cargo tras el cambio de gestión presidencial con la asunción de Javier Milei, había ocupado previamente bancas legislativas por UNA y posteriormente por el Frente Renovador, espacio liderado por Sergio Massa. Su trayectoria en la función pública y su rol al frente del Indec le otorgaron visibilidad en la escena nacional.
La renuncia de Lavagna se suma a una serie de dimisiones de funcionarios dentro del ámbito público, en un contexto caracterizado por la política de salarios congelados en la administración estatal. Previamente, en agosto de 2025, Georgina Giglio había dejado su cargo como directora de Índices de Precios de Consumo (IPC), siendo sucedida por Josefina Rim a partir de septiembre del mismo año. Asimismo, Guillermo Manzano, director de Estadísticas de Condiciones de Vida y responsable de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), también presentó su renuncia. Ante esta situación, Pedro Ignacio Lines, quien ocupaba el puesto número dos en el organismo, asumirá temporalmente la dirección del Indec.
En los últimos meses, la gestión de Lavagna y el equipo del Indec se concentraron en la fundamental tarea de actualizar la canasta utilizada para calcular el Índice de Precios al Consumidor. Esta actualización es crucial para que el IPC refleje de manera más fidedigna el impacto del movimiento de precios en el presupuesto de los hogares. El principal cambio radica en que, a partir de ahora, se empleará la canasta de consumo derivada de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de los años 2017-2018, reemplazando así el relevamiento que databa de 2004. La falta de una actualización previa había llevado a una posible subestimación del impacto de ciertos consumos que ganaron relevancia en las últimas décadas, como lo son los servicios de internet y telefonía móvil.







