En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el intendente Arturo Rojas encabezó un emotivo acto en el Monumento a la Gesta en Quequén, donde brindó un discurso atravesado por la memoria, el reconocimiento y una fuerte autocrítica sobre el rol del Estado y la sociedad tras el conflicto.
La ceremonia contó con la participación de más de 40 banderas de instituciones educativas, deportivas y culturales, además de la presencia de veteranos, concejales, fuerzas de seguridad, representantes del Consorcio de Puerto Quequén y entidades intermedias del distrito.
Desde el inicio, el jefe comunal subrayó la dimensión simbólica de la fecha: “Es una fecha que nos atraviesa el corazón de todos los argentinos y argentinas”, y remarcó que “la causa Malvinas nos une como argentinos”, convocando a sostener el reclamo de soberanía más allá de las diferencias políticas.
Autocrítica y deuda histórica
Uno de los pasajes más fuertes del discurso estuvo centrado en el abandono que sufrieron los excombatientes tras la guerra. En ese sentido, Rojas fue contundente: “No nos alcanzará la vida para pedirles perdón”, al reconocer la falta de acompañamiento institucional durante años.
El intendente también recordó que las consecuencias del conflicto no terminaron en el campo de batalla, al señalar que muchos veteranos padecieron secuelas emocionales sin contención adecuada. “Los héroes no son figuras de bronce, son vecinos nuestros”, afirmó, reivindicando su lugar dentro de la comunidad.
En otro tramo, vinculó la causa Malvinas con una mirada estratégica sobre el Atlántico Sur, sus recursos naturales y el acceso a la Antártida, destacando que el reclamo debe sostenerse por vías diplomáticas y en el marco del derecho internacional.
Como parte de los anuncios, confirmó que el municipio renovará el comodato del espacio que los veteranos ocupan en el Parque Miguel Lillo, garantizando la continuidad de su sede como espacio de memoria y contención.
“Nos escondieron, éramos como parias”
El acto también tuvo un momento profundamente emotivo con el testimonio del veterano Américo Silván, quien relató las dificultades que enfrentaron tras regresar al continente.
“Cuando volvimos no tuvimos la aprobación social que esperábamos”, expresó, y fue aún más contundente al recordar: “Nos escondieron, no teníamos que hablar, éramos como parias”.
Silván también hizo referencia a las dificultades para reinsertarse laboralmente, señalando que muchos excombatientes debieron ocultar su condición para poder conseguir trabajo.
En un tono reflexivo, destacó el cambio de mirada en las nuevas generaciones y valoró el reconocimiento actual, aunque sin dejar de remarcar el dolor vivido durante años de silencio y estigmatización.







