Se burló de un churrero en la playa y la respuesta de El Topo lo destrozó

Un video habitual del verano en la costa atlántica derivó en una fuerte polémica luego de que un periodista lo difundiera con un mensaje burlón. La respuesta pública de la tradicional churrería El Topo fue contundente, desmontó esa mirada y terminó dominando la conversación en redes sociales.

Las imágenes muestran a un vendedor ambulante caminando por la playa con una canasta de churros, ofreciendo su mercadería a los gritos entre los veraneantes, una postal típica de la temporada. “¿Qué pasa por acá que no vendo?”, “aflojale a la galletita”, “comprame un churro”, se lo escucha decir mientras avanza, con una remera de El Topo, marca histórica de la costa.

El video fue compartido en la red social X por el periodista Marcelo Fava, quien lo acompañó con un texto que generó rechazo inmediato. En su publicación afirmó que el vendedor “se enojó”, que “comenzó a los gritos” porque no le compraban y que “se autopercibe ninguneado”, cerrando el posteo con la expresión “Costa Marrón a full”.

La reacción no tardó en llegar. Desde la cuenta oficial de Churros El Topo publicaron un descargo extenso y argumentado, en el que cuestionaron el enfoque del mensaje y marcaron la distancia entre lo que efectivamente se ve en el video y la interpretación realizada en el tuit.

En su respuesta aclararon que no existe enojo alguno en la escena, sino el clásico grito de venta de un vendedor experimentado de la zona de Pinamar, una práctica tradicional en las playas argentinas. “No se sintió ninguneado en absoluto”, señalaron, y sugirieron que esa lectura pertenece más a quien redactó el posteo que al protagonista de las imágenes.

El descargo también incorporó una reflexión social más amplia. Desde la empresa plantearon que la idea de “barbarie” no está vinculada al origen ni al trabajo de las personas, sino a la falta de respeto y de dignidad humana. En ese marco, explicaron que muchos de sus vendedores llegan cada verano desde distintas provincias y del AMBA para trabajar en la costa, a lo que definieron como “la Argentina real”.

Además, recordaron que El Topo lleva casi 60 años en la región, cuenta con 16 locales y genera empleo para numerosas familias. La respuesta cerró con una advertencia sobre cómo ciertos discursos, que se presumen civilizados, terminan reproduciendo prácticas cargadas de desprecio y daño social.

El intercambio se viralizó rápidamente y numerosos usuarios destacaron el contraste entre el mensaje original y la réplica de la churrería, que logró correr el eje de la discusión. Sin recurrir a agravios ni descalificaciones personales, la respuesta transformó una escena cotidiana del verano en un debate más amplio sobre prejuicios, trabajo y representación en redes sociales.

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