El gobierno de Axel Kicillof elevó la tensión en las mesas paritarias al advertir que, sin la aprobación del proyecto de endeudamiento trabado en la Legislatura bonaerense, la Provincia tendrá serias dificultades para pagar el aguinaldo de diciembre y otorgar nuevos aumentos salariales. La advertencia ya fue transmitida a estatales y este jueves llegará a los gremios docentes, en una negociación marcada por la urgencia financiera.
En la reunión con ATE, UPCN y Fegeppba no hubo propuesta salarial, y lo mismo ocurrirá con los docentes: la Provincia afirma que, sin acceso a crédito, no puede garantizar obligaciones básicas. El mensaje funciona también como presión política sobre los bloques oficialistas y aliados que mantienen frenada la autorización para endeudarse por el equivalente a 3.035 millones de dólares.
La disputa interna del peronismo profundiza el bloqueo. Aunque La Cámpora, el massismo y los intendentes acompañaron el Presupuesto 2025 y la Ley Fiscal, dejaron fuera el endeudamiento como forma de marcar que no avanzarán sin un acuerdo más amplio. Reclaman resolver cargos pendientes en la Suprema Corte, el Banco Provincia y otros organismos, tensiones que el gobierno pretendía aislar de la discusión presupuestaria.
Mientras tanto, los salarios corren detrás de la inflación. El último aumento, del 5% en dos tramos, se aplicó en agosto. En lo que va del año, los estatales acumulan subas del 25,9%, apenas por encima del 24,8% de inflación, y desde entonces no hubo nuevas mejoras.
La situación financiera provincial se agrava por el recorte de fondos nacionales. Kicillof reclama a la administración Milei más de 12 billones de pesos que, según sostiene, Nación dejó de transferir. El ministro Carlos Bianco insiste en una reunión con su par nacional para discutir los recursos, pero sin éxito.
La sesión del 26 de noviembre será clave: el Ejecutivo necesita que el paquete de leyes se apruebe antes del recambio legislativo del 10 de diciembre. Con el pago del aguinaldo encima y sin margen presupuestario, el gobierno apuesta a que la presión de fin de año fuerce un acuerdo que, por ahora, parece lejos.







