Una imagen que reavivó las tensiones del peronismo bonaerense

La aparición del ministro Carlos Bianco junto a Luis Barrionuevo en un encuentro sindical en Mar del Plata generó lecturas políticas en un escenario interno marcado por desconfianzas y disputas de poder

Cuando la agenda política transcurría sin sobresaltos, una fotografía tomada en el 20° Encuentro de Dirigentes Sindicales en Mar del Plata alteró la calma de la tarde del viernes. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, mano derecha del gobernador Axel Kicillof, posó junto al secretario general de la UTHGRA, Luis Barrionuevo, en un gesto que no pasó inadvertido dentro del peronismo provincial.

Durante su intervención en el encuentro, Bianco transmitió un mensaje del mandatario bonaerense: “Axel Kicillof les manda un gran abrazo. Por cuestiones de agenda no pudo asistir, pero nos pidió que estemos presentes y acompañemos este debate”, expresó, según consignó el sitio especializado Mundo Gremial.

La imagen cobró relevancia por el perfil del dirigente gastronómico, una figura históricamente resistida en sectores del kirchnerismo debido a sus alianzas políticas pasadas y a su inicial acercamiento al gobierno de Javier Milei. Si bien en los últimos meses Barrionuevo tomó distancia de la administración nacional y adoptó un discurso más crítico, su posición continúa generando recelos tanto en el peronismo como dentro de la propia CGT, uno de los espacios sindicales que mantiene vínculos políticos con el kicillofismo.

En ese contexto, Bianco también cuestionó la reforma laboral impulsada por el presidente Milei: “Primero rompen todo y luego dicen que la solución es quitar derechos a los trabajadores. Eso no genera empleo ni ingresos. Al contrario, reduce el mercado interno y profundiza la crisis”, afirmó ante los dirigentes gremiales.

La secuencia se produjo en un clima de tensiones internas, marcado por demoras en el padrón partidario y disputas por afiliaciones de escaso impacto real, pero con alta carga simbólica. La foto inesperada funcionó como catalizador de interpretaciones políticas en un peronismo bonaerense atravesado por suspicacias y gestos amplificados.

El cierre de la semana dejó expuesto un escenario frágil, donde cada movimiento es leído en clave estratégica y cualquier señal pública puede convertirse en un factor de ruido en la antesala de un proceso electoral todavía incierto.

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