El conflicto por la tarifa del transporte de granos volvió a tensarse luego de que se frustrara a último momento la firma de un acuerdo que contemplaba una suba del 17%. Tras diez días de protestas, los transportistas resolvieron continuar con las medidas de fuerza en distintos puntos de la provincia, con fuerte impacto en Puerto Quequén, donde la actividad sigue paralizada.
El presidente de ATCADe, Miguel Aguilar, expresó su malestar por la caída de la negociación. “Nosotros aceptamos bajar hasta un 17% haciendo un gran esfuerzo. Supuestamente CONINAGRO estaba de acuerdo pero acopiadores lo rechazó”, afirmó.
Según explicó, los cargadores se mantienen en una oferta del 14%, rechazada por el sector que representa. “CATAC aceptó pero no pudo sacar a los transportistas de las rutas porque no los representan. La tarifa del 14% no está consensuada”, señaló.
Aguilar remarcó que ATCADe mantiene su reclamo original por una recomposición del 25% y que las concentraciones continúan en diferentes rutas.
En el sudeste bonaerense, el impacto es directo. “Todo lo que converge a Puerto Quequén está parado. Tres Arroyos, Tandil, Benito Juárez, Orense, Azul, Ayacucho, Balcarce, Otamendi y Lobería están con camiones a la vera de la ruta”, detalló.
El dirigente también cuestionó la dinámica de la negociación. “Primero nos ofrecieron un 20%, lo aceptamos pero nos bajaron a un 19% y cedimos, después a 17% y ahora retiraron todo. En vez de subir la oferta con el paso del tiempo la fueron bajando”, sostuvo.
En ese sentido, denunció: “Es un juego que hacen entre ellos para generar un desgaste”.
Además, apuntó contra el rol de los acopiadores, a quienes describió como actores de fuerte peso económico. “Los acopiadores ya no son solo plantas de silo, son pooles de siembra. Cada uno maneja 5 o 6 mil hectáreas”, afirmó.
Para Aguilar, el conflicto ya genera pérdidas millonarias y también tiene un trasfondo político. “El Estado está perdiendo millones de dólares en exportaciones por culpa de este juego de ellos, pero después nos responsabilizan a nosotros”, expresó.
Y cerró con una frase que resume el clima del sector: “Nosotros siempre estuvimos abiertos al diálogo pero nos llaman para entretenernos y tomarnos el pelo”.







